Jonas Mekas (Semeniškiai, Lituania, 1922) es, además de poeta, uno
de los máximos exponentes del cine experimental norteamericano y del New American Cinema Group, movimiento contracultural de
directores independientes que surgió en Nueva York en los años sesenta
como alternativa al cine de Hollywood, y del que fue su fundador y
portavoz oficial.

"No existe para mí el internacionalismo
abstracto. Tampoco cuento con el futuro: estoy aquí y ahora. ¿Se deberá
esto al hecho de haber sido arrancado por la fuerza de mi hogar? ¿Es ésa
la razón por la cual siempre siento la necesidad de un nuevo hogar,
porque no pertenezco en realidad a ningún lugar, excepto a ése, a ese
lugar que fue mi niñez y que se ha ido para siempre?", reza Mekas en sus
diarios
Este tono melancólico, muy sensible, es el que preside su cine, que es
casi en su totalidad un diario fílmico de su propia vida. J. Mekas se
siente solo y exiliado. Poco después de su llegada comienza a filmar
diariamente fragmentos de su vida y lo que la rodea. Son filmaciones
improvisadas, casi al azar, que él irá reelaborando a través del
montaje, dándole una perspectiva concreta a través de la voz en off o la
inserción de intertítulos.
Desde la dirección editorial de la revista Film
Culture, desde su columna en el semanario The Village Voice, y con su
trabajo al frente de los Anthology Film Archives, uno de los más
exhaustivos archivos de cine experimental en el mundo, sentó las bases
estéticas para esta nueva vanguardia cinematográfica que contaba entre
sus filas con John Cassavetes, Robert Frank y Andy Warhol, entre otros.
Durante esa época estuvo estrechamente involucrado con la escena
underground neoyorquina, el pop-art y el grupo Fluxus, vinculándose con
figuras como George Maciunas, Allen Ginsberg, The Velvet Underground y
Yoko Ono.
En cuanto a su labor como director, Jonas Mekas es
principalmente conocido por sus películas-diario, como Walden (1969), Lost, Lost, Lost (1975), Reminiscences of a Journey to Lithuania (1972), y As I Was Moving Ahead, Occasionally I Saw Brief Glimpses of Beauty (2001) (significa: mientras avanzaba, ocasionalmente ví pequeños estellos de
belleza), montado a partir de imágenes de distintas grabaciones
acumuladas a lo largo de 50 años de su vida). Durante el 2007, Mekas publicó en internet 365 cortometrajes, uno para cada día del año.
"La pintura –cualquier clase de pintura, cualquier estilo de
pintura-, el hecho mismo de pintar, en realidad, es actualmente una
forma de vida, un estilo de vida, por así decirlo”.
J. Mekas
A finales de la década de los años 50, se produjo una explosión libertaria en el cine en la ciudad de Nueva York. El portavoz oficial de este movimiento, conocido como “nuevo cine
americano” o “cine underground” fue, sin ninguna duda, Jonas Mekas. Su tenacidad en la defensa de los nuevos cineastas desde la revista que él mismo creó, Film culture, y el semanario The Village Voice,
donde colaboraba, permitieron a este cine encontrar huecos en donde se
hablara de él y, por consiguiente, salas donde se exhibiera.
Sus artículos proclamaban Shadows, de John Casavettes, y Pull my daisy, de Robert Frank y Alfred Leslie, adaptación de una obra de teatro de Kerouac. Ambos
filmes coinciden en rechazar la dictadura del guión abriendo la veda de
la improvisación. Es un cine fresco, muy directo, que no tiene miedo de
filmar en las calles y de noche, y que traza un puente con lo que se
está haciendo en Europa en ese mismo momento, pero con particularidades
muy americanas o, mejor dicho, muy neoyorkinas.
En sus crónicas semanales para el Voice Mekas relataba los
hallazgos del nuevo cine —llamado experimental, de vanguardia, o underground; cine, en definitiva— y los fracasos de las viejas fórmulas hollywoodienses.
Un cine generalmente de corte no narrativo, en el que la duración de los films ya fuese de 15
segundos u 8 horas, o su formato (del doméstico Súper 8 al 35mm) no
tenía la más mínima importancia salvo para la conjugación de la obra en
sí misma; un cine realizado por creadores con intereses dispares a los
de las grandes compañías del espectáculo, un cine pobre, sin
estrellas, sin intérpretes las más de las veces, un cine en el que la
relación entre el artista y sus materiales estaba más próxima a la
actitud del pintor o el escultor y diametralmente opuesta al del cine
comercial llegado de todos los hollywoods del planeta; en definitiva y en palabras de Mekas: un cine compuesto por "films menos perfectos pero más libres".

En sus páginas caben las reseñas de los grandes festivales y las
pequeñas proyecciones de barrio o en el estudio de algún artista, el
cine verdaderamente amateur, los experimentos ópticos, el cine
de fotograma único y el elogio de las salas de cine pornográfico de
Hoboken o las películas en Súper 8 realizadas por niños. Así,
encontraremos en sus páginas análisis sobre la grandeza de John Ford,
pero también entrevistas o charlas de amigos cineastas recogidas con un
magnetófono en algún bar, crónicas de viajes por Europa, o el relato
de las dificultades de Stan Brakhage para poder trabajar, rodar y
mantener a su familia.


Cineastas como Stan Brakhage, Keneth Anger o el propio Mekas tienen
mucho que ver con las vanguardias europeas de los años veinte. En
aquella época, gente como Luis Buñuel, Marcel Duchamp o Man Ray hicieron
un cine que rompió con todo y que tuvo una fuerte repercusión en los
círculos vanguardistas. Artistas plásticos como Vikking Eggeling, Hans
Richter, Walter Ruttman u Oskar Fischinger también hicieron un cine que
se despegó de todo lo precedente. La liberación surrealista llegó al
cine.

Sobre Pull my daisy, de Robert Frank, Mekas decía: “La fotografía en sí, su agudo blanco y directo blanco y negro, tiene
una verdad y una belleza visual que no existe en los recientes films
europeos y americanos. La higiénica pulimentación de nuestros films
contemporáneos, sean de Hollywood, París o Suecia, es una enfermedad
contagiosa que parece propagarse a través del tiempo y el espacio. Nadie
parece estar aprendiendo nada, ya sea de Lumiére o de los
neorrealistas: nadie parece darse cuenta de que la calidad de la
fotografía es en cine tan importante como el contenido, las ideas o los
actores. (...) Cuando vemos las primeras películas de Lumière, (...) le
creemos, creemos que no está fingiendo. Pull my daisy nos recuerda
nuevamente ese sentido de la realidad y de proximidad que es la primera
propiedad del cine.”

A pesar de que el grupo de Leacock no formara parte directamente del movimiento del new american cinema, puesto que por ejemplo no firmaron el First statement,
Mekas defendió a rajatabla sus películas y habló de ellas como parte de
un nuevo cine que estaba cambiando las cosas. Coinciden en tener poco
dinero y mucho hambre de verdad.
“La pasión de Leacock, Maysles, Brault y
Pennebaker por el Cine Directo ha dado como resultado varios hechos
secundarios. Las nuevas técnicas de la cámara y los nuevos materiales
temáticos han influenciado a un cierto número de películas
independientes de bajo presupuesto. (...) La obra de Andy Warhol es, sin
embargo, la última palabra de Cine Directo. Es difícil imaginar nada
más puro, menos escenificado y menos dirigido que Eat, Haircut o Street.
Opino que Andy Warhol es el realizador más revolucionario trabajando
actualmente. Está abriendo a otros realizadores un campo de realidad
cinematográfica inexhaustible y completamente nuevo”, explicó Mekas
El tercer Independent Film Award fue para un director completamente diferente: Stanley Brakhage y su película The dead and the prelude.
Este recorrido por los Independent Film Award demuestra las variedades estéticas de los cineastas relacionados con el grupo de Film Culture.
Brakhage nada tiene que ver con Warhol. Ni con el Cine Directo.
Brakhage es el más abstracto de los cineastas relacionados con el new american cinema.
Su cine experimental indaga en las posibilidades de la imagen y el
movimiento, siguiendo la estela de gente como Oskar Fischinger o el
propio Hans Richter. Probó técnicas como el uso de imágenes negativas,
la aplicación de pintura sobre el celuloide, la utilización de lentes
especiales...
Andrew Sarris habla de Mekas: “He wasn’t a critical journalist. Ha was
an evangelist. There is something in Jonas that is consistent, this
marvellous consistency, the personality, the life, the career. And I
think that Jonas’ great virtue is in demonstrating through himself that
anything is possible. Jonas goes out and does things that no one had any
reason to belive can exist”.
Mekas:
"LA FUNCIÓN DE LA CRÍTICA DE CINE (19 de septiembre 1963)
Y ustedes me preguntan sobre películas. No sé qué significa una película. Estoy más bien buscando alguna luz detrás de ellas, detrás de las imágenes; estoy tratando de ver al hombre.
Fue Barbara Wise quien me dijo el otro día, y tenía razón: "El crítico de cine no debería explicar de qué se trata la película, tarea realmente imposible, sino ayudar a crear la actitud adecuada para ver la película". De eso se tratan mis divagaciones simplemente.
¿Dónde estaba? Sí, divagando. Les diré la verdad: todo lo que he aprendido en mi vida (y he visto muchas películas) se limita a esto: las hojas caen en otoño. Allí estaré con mi cámara cuando caigan."