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4/5/11

¿Dónde está la casa de mi amigo? Abbas Kiarostami



"Creo que las películas del cineasta iranía Abbas Kiarostami son extraordinarias. No sería capaz de traducir mis emociones en palabras, así que sencillamente les aconsejo ir a verlas y comprobar a qué me refiero"
Akira Kurosawa

Representante del cine iraní, estudió Bellas Artes en la Universidad de Teherán, diseñador gráfico por un tiempo, ingresó en el Centro para el Desarrollo Intelectual de Niños y Jóvenes Adultos, donde se creó una sección de cine. Ahí comenzaría su carrera de cineasta, con el cortometraje El pan y la calle. Kiarostami pertenece a la generación de cineastas que creó la renombrada nueva ola del cine iraní, que comenzó en los ’60 y se popularizó a partir de 1970. Esta corriente creó filmes artísticos innovadores con un alto contenido filosófico y político; algunos empleando realismo, otros mediante metáforas. También es poeta; publicó una colección de sus versos en 1999.

Cineasta activo desde 1970, Kiarostami ha participado en más de cuarenta películas, incluyendo cortometrajes y documentales. Kiarostami alcanzado aclamación de los críticos de dirigir la trilogía de Koker, A Taste of Cherry, y El viento nos lleva.  Tras sus primeros largometrajes (¿Dónde está la casa de mi amigo?, 1987; Close up, 1990; Y la vida continúa, 1992; A través de los olivos, 1994), obtuvo su definitiva consagración internacional con la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1997 por El sabor de las cerezas. Ha continuado su exitosa obra cinematográfica (El viento nos llevará, 1999; ABC África, 2001; Ten, 2002; Five, 2004) —por la que obtenido más de setenta premios—, además de participar en instalaciones museísticas y exposiciones fotográficas. En 2006, con motivo de la exposición Correspondencias: Víctor Erice y Abbas Kiarostami presentó instalaciones como Durmientes (2001), Mirando el Ta'ziye (2004) y Bosque sin hojas (2005). En 2002, el Festival Internacional de Cine de Gijón dedicó una retrospectiva a su obra que contó con la presencia del cineasta. En 2006 Ediciones del Oriente y del Mediterráneo publicó, en edición bilingüe, su poemario Compañero del viento, traducido por Clara Janés y Ahmad Taherí (Madrid, 2006). En 2008 fue homenajeado en el III Festival Internacional de Cine Documental MiradasDoc de Tenerife.
Su última película, Copie conforme, protagonizada por Juliette Binoche, le valió a la actriz la Palma de Oro en el Festival de Cannes 2010. La cinta se alzó también con la Espiga de Oro de la última Semana del Cine de Valladolid (Seminci), ex aequo con Sin retorno, del argentino Miguel Cohan. 

"La paradoja es la belleza de la vida, yo no soy el único que vive instalado en las paradojas. El mundo es así. A veces pienso que estas dos películas no tienen sitio aquí, pero a la vez creo que éste es el único sitio donde se pueden mostrar."
Abbas Kiarostami

Su cercanía a la infancia es palpable en su obra, Kiarostami trabaja con niños con la misma facilidad con que lo hiciera Truffaut. No se trata de una acercamiento de índole sociológica, sino de dignificar un período de la vida y demostrar que los niños esconden historias interesantes y de talante universal. Rostros que emanan naturalidad, mentes inquietas, el futuro alentador de un pueblo y humilde.

Escuchar es clave para entender. El sonido directo, la falta de música (que casi alcanza el estatus de rasgo esencial) y los silencios prolongados componen el espacio sonoro del cine de Kiarostami. Las imágenes fluyen sin necesidad de más apoyo y el director se toma el tiempo necesario para explicar lo que sucede en el interior de sus personajes a través de su inimitable uso de la cámara. Detrás del silencio, hay una actitud reflexiva que puede resultar válida.

"Probablemente el cine que hago es muy moderno en algunas cosas, y al mismo tiempo me gusta seguir algunas reglas clásicas. Pero prefiero no encasillarme en ningún sitio." Kiarostami

La historia que hoy nos trae Kiarostami es la de un alumno que busca la casa de un compañero para devolverle su cuaderno. En la escuela del pueblo de Koker, al norte de Irán, Mohamed no ha hecho los ejercicios en el cuaderno y el profesor le amenaza con la expulsión si vuelve a repetir la misma falta. Esa misma tarde, su compañero, Ahmed, toma por equivocación el cuaderno de Mohamed y cuando decide ir a buscar la casa de su amigo para devolvérselo, se pierde en la noche. Un canto a la solidaridad protagonizada por un niño, capaz de atravesar a pie kilómetros de campos en mitad de la noche por evitar el mal de su compañero.

Con esta anécdota como excusa argumental, realizada con una sorprendente economía de medios expresivos y una gran severidad formal, las veinticuatro horas de odisea de Ahmed, al modo de un Leopold Bloom infantil con ecos de Rossellini o De Sica, suponen un viaje iniciático plagado de esfuerzo, sinsabores y contratiempos y esconde, en realidad, una verdadera y arriesgada empresa moral fundada en el deber, la amistad y la lealtad, por encima de la obediencia, la comodidad y la aceptación de lo dado; un puro acto ético de rebeldía como a veces sólo los niños y los locos son capaces de llevar a cabo.

Estrenada en 1987. Debe su título a la derivación de un poema de Sohrab Sepehri, poeta a quien se incluye una dedicatoria al comienzo del film, y no han faltado quienes han llamado la atención sobre la doble lectura que esconde la palabra "amigo" del título –amigo es uno de los nombres de Dios en la tradición poética persa–, lo que pudiera llevar a interpretar que el viaje a "la morada del amigo" representaría una búsqueda mística. Primera película de la llamada Trilogía de Koker o Trilogía del Terromoto, después vienen Y la vida continúa y A través de los olivos.  La película se atiene a lo que llamaríamos las "reglas del juego de la puesta en escena" y apenas presenta momentos donde se aprecie el subrayado del toque personal del cineasta, algo que sí ha sucedido, y cada vez en mayor grado, en sus posteriores trabajos. Un factor añadido, a su vez, al persistente carácter auto-referencial de gran parte de sus películas que han ido dejando en segundo término la historia –el fondo– y han ido acentuando el estilo –la forma– y la presencia del Kiarostami director dentro de ellas.

"Las películas buenas son las que puedes ver 25 veces y nunca dejas de encontrar cosas nuevas."
Abbas Kiarostami

Esta es la película más redonda de su autor, no sólo es aplicable a su calidad en el sentido metafórico, sino también, y más literalmente, a su forma. La película presenta una estructura circular que recorrerá los mismos escenarios varias veces y que regresará, en la escena final, al mismo lugar donde empezó todo: el aula.

Este viaje de ida y vuelta incluye en su interior otros apuntes que funcionan a su vez a modo de cadencia, de son repetitivo, otorgando al conjunto un cierto aspecto de "musicalidad". Uno de ellos es el movimiento, el viaje repetitivo de ida y vuelta que Ahmed hace al pueblo de su compañero de pupitre. El niño va y viene de Poshteh en dos ocasiones y Kiarostami no vacila en filmar esos viajes de la misma manera y desde idénticas perspectivas, en las que sólo cambia el orden: Koker> camino en zig-zag/colina con árbol/bosque/chabolas/ <Poshteh> chabolas/ bosque/colina con árbol/camino en zig-zag <Koker> camino en zig-zag/colina con árbol/bosque/chavolas/<Poshteh> chabolas/ bosque/colina con árbol/camino en zig-zag <Koker –este segundo viaje de vuelta, ya de noche, es eludido mediante una elipsis–. No pasa desapercibida la importancia que Kiarostami da a esos momentos de la película, pues es en esos instantes, los de los viajes de Ahmed de un pueblo a otro, donde Kiarostami hace irrumpir la musicalidad de la banda sonora, ausente en todo el resto de las escenas.

Otro detalle a tener en cuenta es el aspecto repetitivo y reiterativo que toman las palabras de Ahmed, a modo de cantinela, en su continua y suplicante demanda de información sobre el paradero de la casa de su amigo. Pero esta "repetición" no sólo ocurre con Ahmed. Casi todos los personajes con los que se cruza el infante no hacen más que repetir una y otra vez las mismas frases, evidenciando así la imposibilidad del diálogo y la comunicación existente entre ese universo adulto y el del niño.

Incluso la ayuda bienintencionada del viejo ebanista a la hora de indicarle el lugar resultará errónea, y rematará el equívoco que ya se planteaba y amenazaba la búsqueda al principio, cuando Ahmed descubre que le han indicado la vivienda de otro niño que se apellida igual. El riesgo del equívoco aparece en otros momentos. El más evidente es en la despersonalización de los cuadernos de deberes, que provoca la confusión inicial –"los son iguales", serán las palabras del niño- y que se prolonga hasta los instantes finales de la película cuando Ahmed, con los dos cuadernos cumplimentados, aún entregará el suyo a su amigo.

Las diferencias intergeneracionales cobran vida a través de una incomprensión que se respira, a la vez que un (casi) desprecio a todo lo que implica la infancia se materializa en diálogos de besugo y miradas inexpresivas. El niño pelea contra el orden impuesto oponiendo un gesto liviano, anecdótico para nosotros, pero que esconde la carga de profundidad del trayecto iniciático y del proceso vital. Los repetitivos diálogos son absurdos porque la postura de estos adultos lo es; el objetivo del niño es estúpido porque lo que le rodea le impone injustamente esa misión.

Todos los adultos que aparecen en escena no dudan en manifestar la necesidad que tiene Ahmed, y los demás niños, de adquirir responsabilidad y disciplina a la hora de crecer y "hacerse un hombre de bien", pero manifiestan, a su vez, en ellos mismos, esa falta de responsabilidad que promulgan, cuando ignoran y menosprecian el valor de la empresa que debe llevar a cabo el niño.
La estructura de la película también presenta dos momentos esenciales, debido a la ruptura narrativa que provocan. Durante toda la película, la cámara acompaña sin descanso al personaje de Ahmed en su odisea, pero hay dos instantes en los que el niño desaparece de escena y la cámara se queda en el escenario abandonado por éste, con otros personajes. Uno de ellos es el momento en el que su abuelo envía gratuitamente al niño a buscar sus cigarrillos y en el que explica a un vecino su particular sentido de la disciplina que pretende inculcar a su nieto. El otro es aquel en el que Ahmed emprende su regreso de noche a Koker y la cámara se queda otra vez unos minutos con el anciano ebanista que le ha ayudado. Dos momentos cruciales que sirven para mostrar dos aspectos y dos actitudes bien diferentes de una misma y vieja generación.

En la escena que cierra la película, a la mañana siguiente, Ahmed llega a clase con retraso, pero a tiempo de evitar la amonestación y expulsión de su amigo. Preguntado por el profesor por la causa de su retraso, Ahmed contestará que viene de Poshteh, lo que contraria ligeramente al profesor, ya que Ahmed vive en Koker, cerca de la escuela. Ahmed rectificará rápidamente, pero el espectador atento descubre en ese gesto del niño que la epopeya vivida por Ahmed aún ha proseguido esa misma mañana y que el niño ha insistido y repetido su viaje a Poshteh buscando dar con su amigo una vez más antes de ir a clase. Ahmed tomará asiento junto a su compañero de pupitre a tiempo de hacerle entrega del cuaderno de deberes –rellenado por él– momentos antes de que el profesor lo examine y lo corrija con buena nota: "Bien. Buen chico".
 
Ésta es pues una película que funciona en diversos niveles, desde el más sencillo como fábula infantil hasta otros muchos más complejos donde se busca deliberadamente una denuncia, no tanto de la incomprensión como de los absurdos códigos que rigen la educación y las costumbres de un país. Un film cuyo balance entre lo temático y lo formal encuentra la síntesis perfecta sacando el máximo jugo posible a la pregunta “¿Dónde está la casa de mi amigo?” y que ofrece la respuesta con otra pregunta quizás más compleja “¿Dónde están los valores de mi país?” Una forma bella y sutil de subversión, una muestra de cine puro y hermoso, que en una época de muerte de ideologías y de cinismo como herramienta de desapasionamiento se antoja necesario.

"Tras la revolución el cine iraní se vio constreñido a crecer en un contexto de grandes limitaciones. La supervivencia pasaba por respetar una serie de normas muy estrictas como la vestimenta de las actrices que debía seguir las mismas pautas impuestas a todas las mujeres en el espacio público y, en general, no mostrar comportamientos contrarios a la moral islámica establecida"
Firouzeh Khosravani

15/3/11

Desobedencia civil. Henry David Thoreau

"De todo corazón acepto el lema de que "el mejor gobierno es el que gobierna menos", y me gustaría que fuera honrado con más diligencia y sistema. En la práctica significa asimismo, lo cual también creo: "que el mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto"; y cuando los hombres estén preparados para él, ese y no otro será el que tendrán. El Gobierno es, a lo más, una conveniencia; aunque la mayoría de ellos suelen ser inútiles, y alguna vez, todos sin excepción, inconvenientes. Las objeciones puestas al hecho de contar con un ejército regular, que son muchas y de peso, y merecen prevalecer, pueden ser referidas en última instancia a la presencia de un Gobierno igual de establecido. El ejército regular no es sino el brazo armado del Gobierno permanente. Este, a su vez, aunque no representa sino el modo elegido por el pueblo de ejecutar su voluntad, es igualmente susceptible de abuso y perversión antes de que aquél pueda siquiera actuar por su mediación. Reparad en la presente guerra mejicana, la obra de un número relativamente escaso de individuos que se valen del gobierno establecido como instrumento; pues, para empezar, el pueblo no habría consentido esta medida. Este gobierno americano ¿qué es sino una tradición, aunque reciente, que trata de transmitirse inalterada a la posteridad, pese a ir perdiendo a cada instante retazos de su decencia? Carece de la vitalidad y la fuerza de un solo hombre vivo, pues éste puede doblegarlo a voluntad. Es como una especie de arma de madera para el pueblo mismo; y si alguna vez al usasen verdaderamente como real unos contra otros, de seguro que se les desharía en astillas. Sin embargo, no por ello deja de serles necesario; pues los individuos han de tener alguna complicada maquinaria que otra y oír su estrépito para satisfacer su idea de gobernar. 

(...)
 
La gran masa de los hombres sirve al Estado, pues así; no sólo como hambres principalmente, sino como máquinas; con su cuerpo. Son ejército permanente y milicia establecida, carceleros, guardias, posee comitatus etc. En la mayoría de casos no existe ejercicio alguno libre, sea del propio juicio o del sentido moral, sino relegamiento al nivel del leño, de la tierra o de las piedras; y quizás puedan construirse algún día hombres que cumplan con igual perfección este cometido. Tales no merecen más respeto que un fantoche o que basura. Su valor raya con el de los caballos y los perros. Sin embargo, incluso se les reputa buenos ciudadanos. Otros, como es el caos de la mayoría de legisladores, políticos, juristas, clérigos y funcionarios, ven al Estado principalmente con la cabeza; y como quiera que raramente establecen distinciones morales, son tan susceptibles de servir al mal sin intención, como a Dios. Unos pocos, muy pocos, muy pocos, héroes, mártires, reformadores - que no reformistas -, y hombres sirven al Estado también con su conciencia, y así, se le resisten las más de las veces; y éste los trata como enemigos. El hombre prudente sólo se revelará útil y no se avendrá a ser "barro" ni a "obturar un agujero para detener al viento", sino que, por lo menos dejará esa tarea a su polvo.
 
(...)
 
Si alguien fuere a decirme que el presente es un mal gobierno porque gravó ciertos artículos extranjeros arribados a sus puertos, lo más probable es que me quedara impertérrito puesto que puedo pasarme perfectamente sin ellos: todas las máquinas poseen roces. Y posiblemente ello resulte en bien suficiente para contrarrestar el mal. En cualquier caso, es mal mayor el soliviantarse por ello. Pero, cuando los roces buscan máquina en que alojarse, y la opresión y el robo se organizan, yo digo: desprendámonos de esta máquina inmediatamente. En otras palabras, cuando la sexta parte de la población de un país que se ha arrogado el título de país de la libertad la componen los esclavos, y toda una nación es injustamente arrollada y conquistada por un ejército extranjero y sometida a la ley marcial, creo que no es demasiado temprano para que los hombres honrados se rebelen y hagan la revolución. Y lo que hace este deber tanto más urgente es el hecho de que el país así arrollado no es el nuestro, y sí lo es, en cambio, el ejército invasor.
 
(...)
 
Quienes no conocen fuentes de verdad más puras, que no han seguido el curso de ésta hasta cotas más elevadas, se atienen prudentemente a la Biblia y a la Constitución y beben de ellas con reverencia y humildad; pero quienes reparan por dónde brotan aquellas gota a gota para alimentar ese lago o aquella laguna, se fajan fuertemente la cintura y siguen su peregrinación en busca del manantial primero. No ha habido hombre alguno de genio legislador en América. Son raros en la historia del mundo. Abundan los oradores, los políticos, los hombres especialmente elocuentes, se cuentan por miles; pero no ha abierto aún la boca aquel orador capaz de resolver los numerosos y muy vilipendiados problemas que nos acucian hoy. Nos gusta la elocuencia por sí misma y no por la verdad de que pueda ser portadora o por el heroísmo que pueda inspirar. 

(...)

Jamás existirá un Estado realmente libre e iluminado hasta cuando ese Estado reconozca al individuo como un poder más alto e independiente, del cual se deriva su propio poder y autoridad y lo trate de acuerdo a ello. Me complace imaginar un Estado que finalmente pueda darse el lujo de ser justo con todos, y que trate al individuo con respecto; más aún, que no llegue a pensar que es inconsistente con su propia tranquilidad si unos cuantos viven separados de él, no mezclándose con él, sin abrazarlo, pero cumpliendo con su obligación de vecinos y compañeros. Un Estado que produjera este fruto y lo entregase tan pronto estuviese maduro abriría el camino para otro Estado, aún más perfecto y glorioso, que yo he soñado también, pero que aún no he visto por ninguna parte."

23/2/11

¿Hay una Revolución Islámica?

Según la RAE, Revolución (Del Latín, revolutĭo, -ōnis) es la acción de revolver o revolverse, cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación. Para Eric Hobsbawn, cualquier hecho, o hechos, que puedan agruparse en "formas violentas de acción política" es una revolución o insurrección o guerrillas o golpes de estado... .

¿Es lo que esta sucediendo hoy en día? ¿Es esto lo que pasa en el "mundo árabe/musulmán"? Estas y otras cuestiones vamos a intentar de responderlas a lo largo del artículo.

¿Qué es el islamismo? Como concepto religioso, aglutina a todos aquellos que siguen las enseñanzas de Mahoma, el profeta. El concepto confesional de la política, basado en la unidad de todos los musulmanes al margen de la identidad nacional o cultural. Aunque actualmente aparezca como la vía política más fuerte dentro de los países de mayoría musulmana no ha sido, ni tampoco, es la única.

Hay distintos ideólogos o teóricos como Hassan al Banna, egipcio y fundador de los Hermanos Musulmanes en 1928, y Mawlana Abul Ala Mawdudi, indio y creador de Jamaat i-Islami, movimiento creado en 1941 y con gran éxito en el sudeste asiático. Sin embargo, a pesar de las diversas teorías, cómo en todas las religiones, hay elementos comunes. En esta ocasión son:

- El Islam constituye una ideología que comprende todos los ámbitos que afectan al individuo, a la sociedad y al Estado.
- El Corán, la Sunna y la Sharia constituyen los fundamentos que organizan la vida musulmana.
- El principal concepto político es la Umma, la comunidad de los creyentes. Tenemos que recordar que la Umma, un concepto teológico de fraternidad entre los musulmanes, ya había tenido desde los inicios cierto contenido político. Ahora se convierte en el principal vínculo político, por encima de la identidad nacional, de la étnica, lingüística, etc.
- La debilidad vivida en el seno de países islámicos se ha debido a la infidelidad y al haberse apartado de la senda de Dios.
- La fidelidad al reestablecimiento de la soberanía de Dios por medio de la implantación de la ley divina traerá éxito, poder y riqueza a la Umma: comunidad islámica.
- Para recuperar el orgullo de esta comunidad es necesario comprometer al Estado y a la sociedad con la reinstauración de la Ley de Dios.

Sin embargo, la aplicación del espíritu y de las leyes islámicas es desigual. El Islamismo no es un bloque monolítico, presenta múltiples tendencias, diversos registros, es un movimiento multiforme. Las diferencias provienen, en primer lugar, del aspecto doctrinal (sunnismo y chiísmo). En segundo lugar, tenemos las diferencias que arranca de la interpretación. Aún hoy existe el debate sobre la Itjihad -interpretación- entre los que consideran peligrosa la interpretación y aquellos que son partidarios de una interpretación que adecue la doctrina a un lenguaje de hoy. Sin embargo el debate está en las formas porque la interpretación es, no sólo necesaria, sino a todas luces imprescindible ya que sólo ochenta versículos contienen reglas de derecho. Muchas de estas son inaplicables hoy, ya que desapareció el contexto histórico para el que se escribieron. Depende de la escuela doctrinal que haga la exégesis para que se extraigan unas leyes de tipo rigorista y puritano (wahabbíes) o para que haya una visión más social partidaria de la modernización, aunque contraria a la occidentalización (caso de los Hermanos Musulmanes).

El colonialismo occidental produjo la reacción islámica, caracterizada por un sentimiento panislamista que, además, propugnó diversas reformas religiosas. Abdulhamit, sultán otomano, intentó situarse a la cabeza de un mundo islámico unificado, capaz de oponerse al nacionalismo de los territorios balcánicos cristianos que estaban bajo su dominio. Sin embargo, la derrota turca en la Gran Guerra y la supresión del califato por Ataturk dieron al traste con el movimiento. Heredero directo fue el panarabismo, que cristalizó en la Liga Árabe (1945), integrada inicialmente por Arabia Saudí, Egipto, Iraq, Siria, Líbano, Transjordania y Yemen del Norte. Entre sus objetivo estaban, y aun siguen estando, prestar ayuda a los países miembros y defenderlos de la intromisión colonial, así como mediar en los posibles conflictos entre sus miembros.

El proceso descolonizador, acentuado tras la II Guerra Mundial, ya había comenzado en las primeras décadas del siglo XX, con las independencias de países como Yemen del Norte (1918), Egipto (1922) y Arabia Saudí e Iraq (1932). Líbano consiguió su independencia durante el conflicto, mientras que a su finalización surgieron Jordania y Siria. Libia se proclamó independiente en 1951, abriendo el camino para Marruecos y Túnez (1956), Mauritania (1960), Kuwait (1961), Argelia (1962), Yemen del Sur (1967) y Bahrein, Omar, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos (1971).

Bramón, citando a Segura Mas, señala diversos factores internos y externos como configuradores del Islam actual, entre los que los más importantes son el surgimiento del Estado de Israel en 1948; la penetración de la influencia occidental y soviética en los países islámicos, por motivos económicos, políticos y militares; y, por último, el surgimiento de diversas tendencias políticas contrapuestas en los mismo países islámicos, además del reciente islamismo político.

Son numerosos los conflictos bélicos que han sacudido en los últimos años al mundo islámico. Las guerras árabe-israelíes; la confrontación entre Irán e Iraq tras la revolución islámica que llevó al poder a  Jomeini tras derrocar al Sha Pahlevi; las dos guerras del Golfo; las de Agfanistán -invasión soviética, guerra civil e invasión norteamericana, que acabó con el régimen talibán-, son algunos de los conflictos de mayor repercusión. También son importantes las confrontaciones entre musulmanes y no musulmanes en países como la India, Indonesia y Filipinas.

Los graves problemas sociales y políticos que afectan a la mayoría de los países, la desigualdad económica, el sentimiento de hallarse ante un enemigo exterior poderoso -Occidente-, al que se culpa de todos los males... todo ello hace que surjan con vigor respuestas de índole político-religiosa, que propugnan una interpretación restrictiva y beligerante del Islam, un islamismo militante -entendido en Occidente como fundamentalismo o integrismo- entre cuyos objetivos está acabar con el enemigo sionista y capitalista, además de una vuelta a los que se consideran principios fundacionales del Islam. En Argelia, así como en otras partes del Magreb, se ha producido el ascenso de los islamismos, mientras que en el Oriente Próximo, al calor del conflicto árabe-israelí, han surgido organizaciones más o menos radicales como la OLP -Organización para la Liberación de Palestina- de Arafat; el FPLN -Frente Popular de Liberación Nacional- de Habas; el Movimiento de Resistencia Islámica Hamás o Hezbolá, el shií "partido de Dios" que opera en el sur del Líbano.

Las relaciones entre Occidente y el mundo islámico en su conjunto están lejos de ser bien entendidas, menos aún tras el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001, del que se ha responsabilizado al grupo islamista dirigido por el millonario saudí Osama Bin Laden. De manera inevitable, el mundo cristiano y judío, que coincide a grandes rasgos con los países capitalistas y desarrollados, está obligado a entenderse con el mundo musulmán, que integra a más de mil millones de personas y es la principal creencia en más de cincuenta países.

La democracia es el buque insignia de los valores occidentales. Tanto es así que ha llegado a trascender hasta situarse entre los valores universales. Huntington señala la situación de la democracia en los países musulmanes como una de las razones más poderosas en su argumentación sobre el choque de civilizaciones. Cabe preguntarse, ¿es posible la compatibilidad entre islamismo y democracia? Aquellos que defienden que ésta no existe dan tres razones para legitimar su posición: 
1.- El núcleo de la doctrina del Islam choca con los valores del pensamiento democrático.
2.- Muchos grupos islamistas se niegan a adoptar los principios democráticos e incluso vemos que los más radicales boicotean los intentos de democracia incluso utilizando el terrorismo como arma de lucha política.
 3.- La práctica de los activistas islámicos allá donde asumen el poder no contempla la democracia. Incluso cuando han obtenido cuotas de poder por vías democráticas han actuado en contra del sistema.

Gema Martín Muñoz sostine que: el autoritarismo moderno del Estado-nación árabe está más relacionado con factores como las deficiencias en los procesos de descolonización, injerencias externas, divisiones artificiales de las fronteras, el proceso de deslegitimación de las elites, el predominio del Estado protector, las relaciones entre las clases sociales, la urbanización o la falta de desarrollo económico, que con “defectos congénitos” atribuibles al Islam.
 
El Islam, como cualquier otra religión, depende en gran medida del desarrollo de la hermenéutica, de la interpretación actual de los textos sagrados. Fátima Mernissi en una entrevista declara: “Se afirma con demasiada facilidad que existe un conflicto entre la democracia moderna y el Islam. De hecho no es así; el conflicto se da entre un despotismo enmascarado de sagrado y la democracia”. Sería justa la reflexión de François Burgat: “¿Es capaz de ser demócrata la civilización musulmana? Se podría decir que no menos capaz que la civilización cristiana antes de llegar a serlo”. 

Hay que aparcar cualquier tipo de determinismo cultural y examinar aquellos factores económicos, políticos, sociales e ideológicos que marcan la situación de una civilización. Porque la cultura, y dentro de ella el fenómeno religioso, es el vehículo de expresión de un conflicto y no su causa.