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3/1/12

POLAROIDS: HELMUT NEWTON





















"Las Polaroids satisfacen su deseo impaciente por saber de inmediato cómo una determinada situación se vería como una fotografía."

"Una Polaroid no está cuidada, quizá, pero eso es lo que la hace excitante, su espontaneidad, su rapidez".


21/3/11

Las olas. Virginia Woolf

"El sol no había nacido todavía. Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo, excepto por los mil pliegues ligeros de las ondas que le hacían semejarse a una tela arrugada. Poco a poco, a medida que una palidez se extendía por el cielo, una franja sombría separó en el horizonte al cielo del mar, y la inmensa tela gris se rayó con grandes líneas que se movían debajo de su superficie, siguiéndose una a otra persiguiéndose en un ritmo sin fin. Al aproximarse a la orilla, cada una de ellas adquiría forma, se hinchaba y se rompía arrojando sobre la arena un delgado velo de blanca espuma. La ola se detenía para alzarse enseguida nuevamente, suspirando como una criatura dormida cuya respiración va y viene inconscientemente. Poco a poco, la franja oscura del horizonte se aclaró: se hubiera dicho un sedimento depositado en el fondo de una vieja botella, dejando al cristal su transparencia verde. En el fondo, el cielo también se hizo translúcido, cual si el sedimento blanco se hubiera desprendido o cual si el brazo de una mujer tendida debajo del horizonte hubiera alzado una lámpara, y bandas blancas, amarillas y verdes se alargaron sobre el cielo, igual que las varillas de un abanico. Enseguida la mujer alzó más alto su lámpara y el aire pareció dividirse en fibras, desprenderse de la verde superficie en una palpitación ardiente de fibras amarillas y rojas, como los resplandores humeantes de un fuego de alegría. Poco a poco las fibras se fundieron en un solo fluido, en una sola incandescencia que levantó la pesada cobertura gris del cielo transformándola en un millón de átomos de un azul tierno. La superficie del mar fue adquiriendo gradualmente transparencia y yació ondulando y despidiendo destellos hasta que las franjas oscuras desaparecieron casi totalmente. El brazo que sostenía la lámpara se alzó todavía más, lentamente, se alzó más y más alto, hasta que una inmensa llama se hizo visible: un arco de fuego ardió en el borde del horizonte, y a su alrededor el mar ya no fue sino una sola extensión de oro. La luz golpeó sucesivamente los árboles del jardín iluminando una tras otra las hojas, que se tornaron transparentes. Un pájaro gorjeó muy alto; hubo una pausa: más abajo, otro pájaro repitió su gorjeo. El sol utilizó las paredes de la casa y se apoyó, como la punta de un abanico, sobre una persiana blanca; el dedo del sol marcó sombras azules en el arbusto junto a la ventana del dormitorio. La persiana se estremeció dulcemente. Pero todo en la casa continuó siendo vago e insustancial. Afuera, los pájaros cantaban sus vacías melodías."

13/3/11

Confesión. Juan Gustavo Cobo Borda

"Tu olor
el incontrovertible
y brutal olor del amor-
permanece intacto
mientras los besos
se volatilizan
en su propio júbilo
y la humedad
se hace una con la piel.
Tu olor, en cambio,
impregna hasta la médula.
Hasta ese lugar recóndito
donde el deseo anida
y obliga a dejar intactos
los platos del almuerzo
y a danzar de nuevo
hacia la cama,
muertos de hambre
de amor."

Brassaï

8/3/11

Hypocrites (1915) de Lois Weber



Directora de cine, actriz y productora, Lois Weber fue la primera mujer que dirigió un largometraje: El Mercader de Venecia de 1914.
Dedicó su vida a retratar el realismo social. No quería que se la vinculara ni al sufragismo ni a ningún otro grupo de interés, pero la mayoría de sus películas se centraban en los problemas sociales que les tocaba enfrentar a las mujeres. Una de las directoras más polémicas de la historia del cine, la mejor directora de cine mudo.
Hypocrites fue el título de una película de 1915 que Weber escribió, dirigió, produjo e interpretó, y que tocaba temas de carácter social y lecciones de moralidad consideradas muy atrevidas para la época. En sus filmes se hablaba de temas como el aborto y el control de natalidad, la pena de muerte, el alcoholismo y la drogadicción: Where Are My Children?; The People vs. John Doe; Hop, the Devil's Brew. Todos estos títulos, de 1916, dado su controvertido tema, fueron casi siempre un éxito de taquilla.
En la primera década del siglo XX, Lois Weber fue contratada por la Universal. Ella tenía total libertad para tratar las temáticas que quisiera pero se chocó con un delicado problema: la censura y la crítica no cesaba de atacarla. Estos ataques de la censura y las fuertes críticas de la prensa lo que consiguieron fue que aumentaran como la espuma sus ingresos de taquilla. Weber se convirtió en la directora mejor pagada de Universal en 1918, contratarla costaba 5.000 dólares por semana.
En 1917 fundó su productora Lois Weber Productions. Lois Weber era la única mujer con un puesto garantizado en la Motion Picture Directors Association. John Ford trabajó como ayudante de Weber antes de dirigir sus propias producciones. Uno de los filmes más exitosos de Weber en este período fue The Blot (1921) , con Claire Windsor y Louis Calhern, uno de los cinco que Weber estreno con Paramount Pictures.

21/2/11

"Visado de tránsito". Anna Seghers.

"Yo quería levantarme para salir. Sentía asco. Entonces cambió repentinamente mi estado de ánimo. ¿A causa de qué? Nunca sé las causas que producen ese cambio en mí. De repente, todas estas conversaciones ya no me parecían tan repugnantes, sino más bien grandiosas. Se me antojaban archiviejo chismorreo de puerto, tan viejas como el Viejo Puerto mismo, y aun más viejas. Maravillosos, viejísimos chismes de puerto que nunca dejaron de oírse desde que existía el Mediterráneo; chismes fenicios; chismes cretenses, griegos y romanos. Nunca habían faltado charlatanes que temían por sus sitios en los barcos y por su dinero; ni los que huían de todos los terrores reales o imaginarios de la tierra: madres que habían perdido a sus hijos, hijos que habían perdido a sus madres; los restos de ejércitos diezmados, esclavos fugitivos; gente expulsada de todos los países que, finalmente, había llegado al mar, donde se arrojaba sobre los barcos queriendo ir a descubrir nuevos países, de los que de nuevo sería expulsada. Todos siempre en huida ante la muerte y hacia la muerte. Aquí los barcos debieron haber estado anclados siempre, en este sitio exactamente, porque en él se acababa Europa y empezaba el mar; y debió haber una fonda siempre porque era el lugar en que la ruta desembocaba. Yo me sentía terriblemente viejo, viejo de milenios, porque todo lo había vivido ya una vez; y, al mismo tiempo, me sentía muy joven, deseoso de ver todo lo que habría de suceder. Me sentía inmortal. Pero esa sensación cambió de nuevo, era demasiado fuerte para mí, hombre débil. Me asaltó la desesperación, desesperación y nostalgia. Me dolían mis veintisiete años dilapidados, enterrados en países extraños."