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7/3/12

Nicolás de Lekuona: el fotomontaje.

Nicolás de Lekuona nació en Ordizia, Guipúzcoa en 1913. Además de fotografía practicó dibujo, pintura, diseño y literatura. Estudió artes y oficios en San Sebastián. Su primera exposición fotográfica la llamó "pinturas industriales" y la realizó en 1932.
 
Poco después, tras morir su padre, se trasladó a Madrid para formarse en la escuela de aparejadores. En Madrid hizo buenas relaciones: conoció a Gómez de la Serna (famoso por sus greguerías) y a otros intelectuales de la época, como Jorge Oteiza o José Sarriegui.

El historiador Valeriano Bozal lo presenta como el más interesante fotógrafo surrealista vasco.

Lekuona realiza pinturas con figuras antropomorfas y orgánicas, minerales en algunos casos, con recuerdos de tierras y piedras. Muchas veces éstas recuerdan a las obras de otros artistas famosos de la época, como Benjamín Palencia y Maruja Mallo.

En cuanto a la fotografía destaca por sus fotomontajes. Utiliza técnicas dadaístas y neodadaístas alemanas con el espíritu sarcástico de los surrealistas y ante todo de Luis Buñuel. La obra fotográfica de Lekuona es un reflejo de su compromiso frente a la vida.

En 1934 volvió a San Sebastián y expuso en "El Kursaal" (museo de arte contemporáneo). Continuó sus trabajos vanguardistas ya algo más alejados de la corriente de la Nueva Visión. Es en esta época cuando sus creaciones cobran una belleza relacionada con la carga emocional. Contenido y continente se funden en una expresión única.

Adelina Moya, profesora de la UNED, describe así sus trabajos: "Los fragmentos de fotografías describiendo líneas rítmicas, equilibrios dinámicos sobre amplios espacios vacíos orquestan sonidos musicales, sensaciones y relaciones imprevistas."


Lekuona murió durante la guerra civil española, el 11 de Julio de 1937, víctima de un bombardeo mientras ejercía de camillero.
 



21/3/11

Calles y sueños. Ciudad sin sueño. Nocturno de Brooklyn Bridge. De Un Poeta En Nueva York. Federico García Lorca.

"No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.

Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.

Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!
Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros."

16/3/11

Cómo me parecerá extraño, de De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall. Blanca Andreu

"Cómo me parecerá extraño el aire que me envuelve,
cómo será así extraño,
cuando tú ya no estés,
la catedral del día,
el claustro que condensa la gran edad de la luz
y el carácter de las tormentas.

Amor mío, amor mío, tú sin día para ti,
enjambrado entre espejos y entre las cosas malas,
muerta la plata trascendental
y las ya antiguas anémonas de égloga,
muerta esta versión, que ahora oscuro, y declino, para leerla,
más joven.

Amor mío de nunca, afiebrado y pacífico,
versos para el pequeño pulpo de la muerte,
versos para la muerte rara que hace la travesía de los teléfonos,
para mi mente debelada versos, para el circuito del violín,
para el circuito de la garza,
para el confín del sur, del sueño,
versos que no me asilen ni sean causa de vida,
que no me den la dulce serpiente umbilical
ni la sala glucosa del útero."